Pese a ello, el encuentro estuvo bastante vivo a lo largo de los 30 minutos. Tal y como ha ocurrido esta campaña ante los grandes, los almerienses estuvieron igualados durante el periodo, aunque la gran diferencia fue que en los últimos compases no se escapó el rival, como había sucedido en otros encuentros. Y es que el conjunto andaluz llegaba al partido con cero puntos, y además un desesperanzador balance de -62 en cinco partidos, señal de las goleadas que ha encajado el Keymare en un arranque liguero que le ha enfrentado a casi todos los cocos.
Parecía que los de Jordi Ribera no estaban muy por la labor de forzar más de la cuenta. Pensando en la Champions, se sabían superiores y no querían presionar más de lo necesario. Se vio a un Ademar administrando sus fuerzas y sin desgastar más que lo estrictamente necesario para irse al intermedio arriba en el marcador, pero sin pisar el acelerador a fondo, ni mucho menos. Además, los locales, espoleados por la lesión de Tioumentsev, se esforzaron mucho en la parcela defensiva y no desentonaron en el ataque, llegando al intermedio con esa desventaja de dos dianas.
En la segunda parte, el triángulo formado por Crowley, cedido por el Portland San Antonio, Félez y Bertos fue el encargado de tirar de la nave almeriense. Los locales se volcaron con todo el entusiasmo, oponiendo ese coraje ante la superioridad técnica del conjunto de Jordi Ribera, llegando incluso a empatar la contienda ante la efusión de un público que veía cercana la sorpresa en este arranque liguero que está siendo pródigo en ellas.
Pero el bloque ademarista no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer con facilidad y supo sobreponerse al fuerte ambiente en los graderíos y al empuje de un Keymare que veía ante sí la posibilidad de estrenar su casillero de puntos. El Ademar se veía superior pero no se distanciaba en el electrónico, ya que quizás el equipo seguía pensando más en champions que en competición doméstica, y el Keymare iba creyendo cada vez más en sus posibilidades si bien se veía que el equipo estaba algo falto de recursos. A falta de cinco minutos para el final del partido, y con 22-23 en el electrónico, unos posibles dobles de Sarmiento no eran pitados por los colegiados, y después el ex del Keymare anotaba desde el centro el 22-24, una jugada polémica y muy protestada desde la grada.
Tuvo Sarmiento que salir en estos últimos minutos del partido porque Ribera no veía clara la victoria. En la jugada siguiente, cuando Coelho ya había anotado un gol, se indicó falta en ataque y de nuevo las protestas arreciaron. Tiempo muerto en la cancha y de nuevo Sarmiento que conseguía un gol decisivo para la victoria cuando el fantasma del pasivo sobrevolaba el ataque de Ademar. Restaban tres minutos, y en ese momento supo ya administrar bien su renta la escuadra de Jordi Ribera hasta anotarse el triunfo por sólo dos goles.


